Junior López tiene 17 años, él vive en la comuna Pile del cantón Montecristi en la provincia de Manabí, es el tercero de 5 hermanos, proviene de un a familia de tejedores de sombreros de paja toquilla y su profesión es esa, elaborar los famosos Panamá Hat.
La historia de Junior comienza con los sueños e ilusiones de todo niño, de crecer y ser alguien en la vida, él anhelaba ser ingeniero, pero como lo señaló con sus propias palabras, “de un momento a otro todos los sueños se vinieron abajo”.
Tenía 7 años cuando pasó todo, y con los ojos un tanto entristecidos comenta; “un día íbamos con mi papá caminando y un carro nos chocó, a mí me pasó por encima y me destrozó la cadera y la pierna”, desde entonces la vida de este joven dio un giro inesperado, debido al accidente algunos de sus órganos se vieron comprometidos, ya en estado crítico y pocas esperanzas de recuperarse, Junior debió soportar el duro embate que la vida le había dado e iniciar una batalla contra la muerte.

Conectado a aparatos y luego de una ardua lucha para sobrevivir, Junior se aferró a la vida, pese a que sabía que no sería igual que antes, luego de su recuperación quedaron como secuelas el uso de una sonda urinaria de por vida, y la pérdida de parte de su cadera y una de sus piernas.
Con estos antecedentes parecería que todo se derrumbaba, pero este chico que para entonces tenía 10 años, no se dio por vencido, pese a su discapacidad decidió sobresalir y aprendió gracias a la enseñanza de sus padres y hermanos a tejer sombreros de paja toquilla.
Con ayuda de sus padres realiza el proceso de preparación de la paja toquilla, y luego él se encarga del tejido, trabajando de 6 a 10 semanas entre 3 a 5 horas diarias, y apoyado de una muleta; Junior logra el producto de su dedicación terminado.


Con algo de esfuerzo y dedicación, Junior ya lleva 7 años de su vida, dedicado a este oficio, son cerca de 5 sombreros que teje al año, y a los cuáles señala, les dedica todo el amor y paciencia del mundo ya que es con que se ayuda para solventar sus gastos como medicinas y además para sus estudios.
Pese a su discapacidad no ha decaído en las ganas de triunfar, es así que ya consiguió su título de bachiller, y espera ingresar a la universidad para alcanzar la profesión que siempre anheló.
Con esta historia Junior nos da un ejemplo a seguir de persistencia para lograr la superación a pesar de las trabas que podamos encontrar en el camino.



