Carole y Benoit deciden conocer el origen de la tagua y viajan a Ecuador

Carole y Benoit deciden conocer el origen de la tagua y viajan a Ecuador

Dos amigos nuestros provenientes de Francia visitan nuestro país, Ecuador.  Carole trabaja desde hace aproximadamente cuatro años con las destrezas de sus manos creando bisutería de tagua, en esta ocasión ella y su compañero se aventuran a conocer la procedencia de este marfil vegetal.

Fueron dos días de emoción y descubrimiento. La naturaleza nos mostró sus bondades en este corto tiempo.  Es vital darle importancia aquello que para el mundo comercial pasa desapercibido.

Carole journey to Ecuador for Tagua Beads

El primer día hicimos un recorrido por los patios de tagua de la familia Intriago.  José Intriago

nos recibió explicando el proceso en que la tagua es secada, seleccionada y tratada. Luego nos dirigimos al taller de Rafael Farías, quien nos enseñó la agilidad que tienen sus manos para crear figuras de tagua.  Rafael hizo una demostración para nosotros elaborando un delfín y un elefante.

Este día descubrí un rostro diferente de Montecristi, rostro que la cotidianidad no me había permitido ver, a pesar de que todos los días paso por este cantón para ir a mi universidad.

Hombres con manos ágiles y hábiles, gente trabajadora, de tesón, ideas y resultados, que han dado a este lugar una característica especial, pueblo de artesanos.

Después de haber observado tanto de la tagua, era necesario para Carole y Benoit conocer el origen de ella, para esto el segundo día nos dirigimos a la finca de José Intriago, en San Placido. Nuestro guía fue Wilter Ramírez.

La naturaleza nos hizo partícipe del ciclo en donde ella necesita al hombre, y el hombre la necesita a ella; círculo donde ambos elementos están relacionados.  En este caso Carole necesita de las personas que crean los abalorios de tagua para la bisutería, ellos de los que cortan, cosechan y secan la materia  prima; y estos, de los árboles que producen el marfil vegetal.

Muchas personas, al igual que nuestros amigos franceses, no saben el proceso de producción de la tagua; para Carole causó impresión ver que la misma mata bota el fruto maduro, que con el contacto de la tierra y los nutrientes propios resultan nuevos árboles.

Rodeados de los colores que hacen un contraste hermoso de las zonas rurales, donde la conjugación respetuosa es naturaleza y hombre.  Carole y Benoit regresan a su patria con fotografías, aventuras, sentimientos y deseos de laborar con el producto del que hoy sí conocen  su procedencia.

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Posted on 2012-02-15 Moda, Bisutería 0 1033

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